En un mundo donde el vino suele hablar de denominaciones complejas, terroirs y etiquetas llenas de información, Smiley Wines decidió hacer exactamente lo contrario. Lo que comenzó como una propuesta distinta terminó convirtiéndose en una filosofía: crear un vino francés que mantenga su origen y calidad, pero que invite a disfrutar sin complicaciones, con frescura y, literalmente, con una sonrisa.
La historia de Smiley Wines
Detrás de esta idea hay una historia interesante. Smiley Original Grapes nace del encuentro entre dos familias: la familia ICARD, propietaria del histórico Château de l’Orangerie en la región de Burdeos, y la familia LOUFRANI, creadora del icónico símbolo Smiley que desde 1972 representa optimismo y cultura contemporánea en todo el mundo. Juntos decidieron unir tradición y estilo de vida para desarrollar una colección de vinos que mantuviera la esencia del vino francés, pero con una mirada más moderna, accesible y alegre.
Para lograrlo, seleccionaron dos de las regiones vitivinícolas más emblemáticas de Francia. En Gascuña, al suroeste del país, nacen sus blancos elaborados con Chardonnay y Sauvignon Blanc, variedades que encuentran en sus suelos arenosos y clima privilegiado un gran potencial aromático. Por otro lado, Burdeos, una de las regiones vinícolas más prestigiosas del mundo, aporta carácter y elegancia a los vinos tintos y rosados, que mantienen el estilo clásico bordelés, pero con un perfil fresco, joven y fácil de disfrutar.
La filosofía detrás
Así, Smiley Wines se convirtió en algo más que una etiqueta llamativa. Es la unión entre herencia vinícola francesa y una filosofía contemporánea que recuerda el mensaje que dio origen al símbolo Smiley hace más de 50 años: tomarse un momento para sonreír.
Ahora en Palabar puedes descubrir Smiley Wines en cinco presentaciones: Cabernet Sauvignon, Merlot, Sauvignon Blanc, Rosé y Chardonnay.
Vinos blancos
Vinos blancos

